viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia: no son las faldas sino lo que hay debajo

         Mi amigo Óscar Llorens, de San Juan, me ha transmitido su análisis sobre la petición de independencia que han planteado los escoceses, y que se ha saldado con una victoria clara -aunque no aplastante- de los partidarios de permanecer en el Reino Unido, junto a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.
         Me ha parecido un análisis lúcido e interesante, y además corto y ameno, por lo que he querido compartirlo con vosotros. Me ha dado su permiso, así que vamos con él.

         Debido a la fiebre por el estudio del inglés y a cierta dosis de friquismo ;) he estado tragándome los debates sobre el referéndum escocés, por lo que, cuando oigo ciertos análisis interesados o equivocados, me echo las manos a la cabeza.
         Aquí la cuestión no es la identidad. En los varios debates que he tenido la ocasión de ver, nunca se ha hablado de William Wallace, Rob Roy ni nada parecido. Tampoco he oído ni una palabra en gaélico escocés ni en el dialecto escocés del inglés (bueno, a veces alguno del público si tenía un fuerte acento). 
         La cuestión radica en la economía y en la política.
         El SNP es de izquierdas y ha ido comiéndole el terreno al Labour Party y a los Liberal Democrats.
         Una y otra vez los laboristas tropezaban con el mismo escollo en los debates: cuando le decían al SNP que para tal o cual política no hace falta salir de la Unión, y que se puede llevar a cabo dentro del Reino Unido, siempre les responden que por qué no lo hicieron ellos cuando gobernaban. De los Libdem que están gobernando en coalición con Cameron ya ni hablamos.
         Escocia lleva muchos años votando izquierdas; el Partido Conservador sólo tiene un escaño en Westminster (cosas de los sistemas mayoritarios).
         Así las cosas, tendríamos: 
         Por un lado, un sector independentista pensando en ser un pequeño país petrolero, con poca población, dentro de la UE y la OTAN (pero desnuclearizado: la Royal Navy tiene una importante base con submarinos nucleares en Escocia. El programa Trident, sí, como el chicle, pretende gastar 100.000 millones de libras en una nueva generación de submarinos nucelares).
         Por otro lado, tendríamos un Reino Unido que cada vez basa más su economía en la City, es decir, un Sur de Inglaterra rico, y un resto que cada vez produce menos y que, más o menos, intenta ir tirando de la riqueza londinense (aunque los ingleses ricos se rían de los de Newcastle, ya nos gustaría a nosotros tener su índice de paro, sus benefits y todo eso).
         De todo ello me quedo con la normalidad en los debates, ¡con público que pregunta lo que le da la gana y todo! Planteándose, por ejemplo: ¿Qué pasaría con los enfermos de ELA que han sido recortados recientemente?,¿Qué pasará con los trabajadores de la base nuclear de submarinos?, y cosas por el estilo. Ni una palabra sobre los pictos, el muro de Adriano, Celtic, Glasgow Rangers o María Estuardo.



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